Tras el rastro de Shem

Siguiendo los pasos del esclavo huido

15 Julio 2008

Giros

Que ya no me reconozco, que no me veo a la altura de aquel que escribía no hace tanto. Ni gota de ingenio, ni chispa de gracia, ni una gota de chispa, ni una gracia ingeniosa. Así me veo desde hace tiempo, a kilómetros del blog, ajeno, como si no fuera mío. Debió ser otro el que escribió, esta basura no es mía, y aún así, basura de calidad que percibo fuera de mi alcance. Da igual, no hay presión sobre esto. Ya volverá el imbécil ese.

Miro alrededor. La gente sigue con sus vidas predecibles. Y yo sigo girando sobre el mismo eje torcido. Otro año impredecible, otro verano imprevisto, extraño, emocionante, otro giro, otra vuelta. Mola. Y la gente sigue ahí, alrededor, inmóviles, dando la espalda al carrusel porque el niño está entretenido. Y en cada vuelta los veo en el mismo sitio, con sus vidas predecibles.

Sigo rotando alrededor de mi alrededor y mola. Mola porque otra vez no estoy en el mismo sitio. Mola porque, a pesar de la aparente aleatoriedad de los hechos, vuelvo a sentir que estoy donde quiero estar. No sé muy bien por qué pero es así.

Ya volverá el imbécil ese. O no. Pero no me bajo del carrusel. Mola.

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17 Abril 2008

Sobre la memoria

El otro día, en el vuelo de vuelta de Asturias leí una entrevista en el periódico en la que el responsable de neurocirugía de un hospital hablaba sobre la memoria. Una entrevista interesante, sí, y me recordó además un retazo de historia, sin comienzo ni final, que tenía olvidado en una carpeta olvidada (doblemente olvidada, por tanto) de mi portátil. En la historia quería plasmar una idea pero no llegó a convencerme lo que escribí. No acababa de enfilar el texto y lo deseché como tantos otros. Hoy sigue sin convencerme porque no me parece demasiado claro pero después de haber leído la entrevista he decidido rescatarlo.

Aquí va.

-Me conozco, no quiero volver a enamorarme, al final siempre lo paso mal.

-Crees que te conoces – me dijo – pero en realidad no sabes quien eres. La percepción de uno mismo no es sino un cúmulo de recortes de la memoria que dan cierta consistencia a lo que piensas sobre ti, a tu personalidad.

El conocimiento de uno mismo no existe, es un engaño de tu mente, tan solo es una suma parcial de recuerdos propios que crean en tu cabeza la estructura de comportamiento necesaria para moverte por el mundo. Tú no eres tú tal como tú crees que eres, porque lo que tú crees que eres no es más que lo que recuerdas de ti mismo, un sinfín de vivencias pasadas que dan forma a un personaje. Podrías ser lo que quisieras si no tuvieras en cuenta nada del pasado, pero nuestro cerebro funciona así, necesita referentes para decidir el paso siguiente y estos referentes los encuentra en los recuerdos. No tiene otra forma. De hecho, si pudieras eliminar determinados momentos que tienes almacenados en tu cabeza probablemente te librarías de no pocos complejos e inseguridades.

En realidad, tu miedo a volverte a enamorar es fruto de tu memoria, no de tu conciencia y eso, amigo mío, deberías poderlo controlar.

-Así que mi ego vive siempre en el pasado.

-Sí, así es. Y evalúa el presente teniendo en cuenta todo lo anterior, lo cual, en ocasiones, como en tu caso, es una putada.

-Ya…

-Quizá esto te deje indiferente, quizá te limite aún más o quizá te libere y abra para ti un universo de posibilidades. En cualquier caso la clave está, seguramente, en lo que tu memoria crea conveniente recordar de ti.

-Te entiendo, pero tú mismo lo acabas de decir, los recuerdos no son voluntarios, no tenemos ningún control sobre lo que nuestra mente decide almacenar y lo que no.

-Tienes razón, pero podemos “dirigirla”. Por ejemplo, si ahora no te acercas a ella y le dices cualquier cosa te recordarás como un cobarde. ¿Quieres recordarte como un cobarde?

-No, claro que no.

-Pues ya tardas. Solo piensa que el miedo que sientes es resultado de unos simples recuerdos, nada más, solo recuerdos, y en tu mano está crear otros nuevos y diferentes.

Me levanté y me acerqué a su mesa…

Nunca supe empezarla ni acabarla, y me veo incapaz de explicar mejor la idea subyacente. Supongo que el haber leído una definición mucho más clara sobre la memoria y la percepción que tenemos de nosotros mismos me ha llevado a dejarla aquí y así olvidarme de una vez por todas de esta historia sin principio ni final.

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13 Abril 2008

Pesadillas

Últimamente tengo pesadillas. De vez en cuando suben de intensidad los sueños inquietantes que, desgraciadamente, vienen siendo jodidamente habituales, y me despierto acojonado, con la mandíbula dolorida de tanto apretar los dientes. Hace unos días creo que incluso me desperté por mis propios gritos.

En fin, parece que mis fantasmas hacen cola cuando cierro los ojos. Se lo deben estar pasando bomba los muy cabrones. Y claro, me conocen tan bien que saben perfectamente los resortes que activan mis miedos, mis inseguridades y remueven con maestría mis preocupaciones, mis frustraciones, dándole a todo un aspecto visual tan real que así me va por las noches. Sinceramente, me parece una cabronada… se esfuerza uno en contener toda esa mierda durante el día para que luego te sienten noche tras noche en la primera fila de tu festival personal del terror.

Pero algo ha cambiado desde que empecé a dormir mal. Si bien al principio me planteaba, justo antes de acostarme, diversas formas de afrontar el sueño con el fin de evitar toda esa mierda, ahora me descubro preguntándome qué hago mal durante el día para que todo ese mecanismo se ponga en marcha cuando apago las luces.

¿Qué estoy haciendo mal? Eso me pregunto. Y andaba dándole vueltas a eso mientras paseaba esta mañana cuando al volver, de forma consciente pero involuntaria, he pasado de largo mi casa y he continuado andando con las manos en los bolsillos procurando en todo momento que el sol no dejara de tocarme. De fondo, en mi cabeza, un canción de Dulce Pontes se repetía sin cesar envuelta en el silencioso ruido de las calles perezosas de mi ciudad. Y de repente, paz. Mi paso era lento, igual que mi respiración, mis pensamientos circulaban ordenadamente de oreja a oreja hasta que conseguía centrarlos con serenidad. Y así he podido regresar cargado de energía, ignorando aún qué hago mal pero con la certeza de saber qué debo hacer durante el día para recuperar mis noches tranquilas.

Así que mañana empiezo. No… mañana no, mañana tengo un día jodido y no podré. El martes. No, el martes tampoco, no voy a tener tiempo. Y el miércoles… joder, ¿qué estoy haciendo mal?

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3 Abril 2008

Sin tiempo

Sé que ahora mismo es una pérdida de tiempo esperar encontrar en mi rutina un momento libre para dejar transcurrir las horas sin hacer nada, con el único remordimiento de no estar aprovechando la ocasión para hacer todo aquello que no me da tiempo hacer, pero es la única esperanza que me deja un periodo agotador que no me gusta, que me ha robado mis momentos, y con ellos la esencia de lo que soy, porque es en ellos, precisamente, cuando más soy como me gusta ser.

Resumiendo, voy de puto culo. Y no me gusta. Pero nada de nada. Me jode compartir mi vida con las obligaciones más allá del tiempo máximo que suelo obligarme a cederles. Me gusta mi trabajo pero no así vivir en él. Estar inmerso en él. Dejo de escribir, dejo de leer, de tocar la guitarra, de cocinar, incluso dejo de dejar las cosas para otro momento porque no tengo tiempo de posponer nada ya que no hay nada que posponer excepto el propio descanso.

En fin, que vuelvo pronto, en cuanto pueda. En cuanto tenga tiempo. En cuanto le gane el pulso a las obligaciones y vuelva a ser el que era.

18 Febrero 2008

Un cuento para empezar la semana

Siempre bajaba la basura al amanecer, salía a comprar el pan pasada la medianoche, desayunaba en lugar de cenar y cenaba después de tirar la basura. Todo en su vida era desfase, doce horas exactas de retraso con respecto al mundo. Le gustaba vivir en ese estado permanente de pasado inmediato. Y siempre, siempre se cruzaba con ella cada vez que salía de casa.

Un buen día, cuando el sol anunciaba su turno, bajó como de costumbre a desprenderse de su bolsa de desperdicios diaria y se la encontró haciendo lo propio en el container. Se acercó y le dijo:

-Te he observado, tenemos las mismas costumbres. Creo que somos almas gemelas.

Ella sonrió con ternura.

-Eso mismo pensé yo ayer.

Dio media vuelta y desapareció.

Y allí se quedó él, triste y solo, con su mierda y su futuro inmediato en las manos.

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11 Febrero 2008

Reflexiones sobre el trono

Hoy he vuelto a llevarme la guitarra al váter. Y otra vez se me han dormido las piernas. Si es que no aprendo, coño. Pierdo la noción del tiempo y me pasan estas cosas. Llegado el momento me faltan manos o me sobran cosas y es tremendamente incómodo realizar algunas acciones con medio cuerpo paralizado y con una mano ocupada agarrando el mástil (no se trata de ninguna metáfora para presumir, me refiero al mástil de la guitarra).

Y es que el mundo podría dividirse entre los que se llevan al váter algo para entretenerse y los que no se llevan nada. Tanta evolución, tanta riqueza cultural y al final solo cagamos de dos maneras. En el fondo somos muy simples.

Yo suelo llevarme algo para leer, como la mayoría del primer grupo, supongo. Por mi váter han pasado todo tipo de lecturas rápidas. Desde periódicos, revistas o las ofertas del Lidl hasta las condiciones particulares de mi hipoteca o el seguro de la moto. No suelo llevarme libros porque, si estoy cansado, seguir una historia larga me da sueño y tengo miedo de quedarme dormido y abrirme la cabeza contra el bidet, y si no lo estoy la lectura me engancha, pierdo la noción del tiempo y se me duermen las piernas, como con la guitarra. Y de verdad que es una putada que se te duerman las piernas porque o esperas a que alguien te rescate o te tiras en plancha al suelo y empiezas a reptar. Lo primero es bastante humillante y lo segundo… pues también, pero no te ve nadie. Además, viviendo solo es bastante complicado que alguien venga a rescatarte a menos que llames a los bomberos. Bueno, es una opción. En este caso lo mejor, creo, sería llevarse un libro, la guitarra y algo para picar. Por si tardan. Porque una vez has llamado tienes que esperar sentado, no sea que te pillen reptando por el suelo con el culo al aire. Se trata de minimizar la humillación. Es mejor que te encuentren como si hubieras improvisado una fiesta gitana en el lavabo y piensen que eres imbécil.

En fin, entretenimientos para el lavabo hay muchos y cada uno tendrá el suyo. Me contaron una vez que un conocido de alguien se había puesto una tele, pero no para cuando estuviera cagando, sino para verla mientras se duchaba. No sé si era verdad pero recuerdo que pensé “menudo gilipollas, ¿y cómo hace zapping?”. Porque si vas a ver la tele durante unos 20 minutos como mucho, lo divertido es hacer zapping. Digo yo, no sé. No creo que el tio viese La lista de Schindler bajo la ducha. Me suena a leyenda urbana…

Claro que bien podría darse la historia del amigo que tiene un conocido cuyo cuñado que es bombero se encontró un día en un lavabo el cadáver de un imbécil que se quedó dormido mientras leía y se abrió la cabeza contra el bidet, desplomándose a continuación encima de una guitarra que le atravesó el cráneo, y todo esto después de haberse puesto tibio a taquitos de queso y jamón mientras cagaba.

Pero eso sería una leyenda urbana muy absurda. Quien coño iba a creerse eso ;-)

Venga va, sorpréndanme… ¿o es que nunca se han llevado nada al váter?

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23 Enero 2008

La importancia de un calendario

Me senté en el sofá. Me parecía lamentable no poder crear pensamientos por mí mismo y tener que recurrir a lo que los demás me hacían pensar (gracias k). Pensé, eso sí, que si eso mismo me pasara con los orgasmos mi vida sería un infierno. Aunque no pude catalogar esto como un pensamiento. Cuando el sexo forma parte de la rutina, cuando uno se proporciona orgasmos casi por hábito, entonces un pensamiento así dejar de ser pensamiento y se convierte en un acto reflejo.

Dejé el tema ahí y me olvidé de la masturbación hasta la noche, que es cuando tocaba. Me concentré en aquello que me había hecho pensar. Recordar un año concreto. Lejano.

Intenté buscar en el reverso de los recuerdos una etiqueta, una anotación al dorso que me dijera, sin recurrir al calendario, si fui feliz en aquella época, porque así, a simple vista, todos esos recortes en la memoria no formaban más que una vida obsoleta. Y lo peor es que sin hacer cálculos con las manos ni siquiera sabía qué edad tenía. Más aún, ni siquiera sabía si esos recuerdos pertenecían a esa época. ¿Sería correcto entonces decir que aproximadamente fui feliz, o quizá que fui feliz, aproximadamente?

Me pareció un poco triste que mi felicidad dependiera de un calendario.

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7 Enero 2008

Mini relato

Te quise lo que pude,
no di para más,
pero fue suficiente
para abandonarte
por tu propio bien.

Y es que siempre me bastaron
pequeñas razones
para cometer grandes errores.

Pero sé que algún día
al echar la vista atrás
me arrepentiré,
porque siento ahora,
cuando miro al futuro,
que no se cruzan mis miradas.

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27 Diciembre 2007

Todo tiene su momento

Todo tiene su momento. Por mucho que nos empeñemos en fijar una situación en el tiempo, la vida fluye, se mueve, y la misma situación estática cambia por el propio devenir de los acontecimientos y son las circunstancias las que definen y hacen diferente el momento.

Todo tiene su momento y por ese motivo el día 25 de Diciembre y posteriores no se puede tener colgado un Papa Noel en el balcón. Porque no es lo mismo, aunque lo parezca, que tenerlo colgado el día 24 y los inmediatos anteriores. No es lo mismo. Y cualquier niño avispado se dará cuenta que las circunstancias otorgan movimiento a esa figura estática y la hacen diferente. Esa figura que antes del 24 sube con un saco de regalos para llenar de felicidad a los niños, se presenta a partir del 25 (y no puede ser de otra manera) bajando las escaleras llevándose los regalos que había dejado poco antes. La lógica del momento y el movimiento, de la correlación, de lo evidente. Y el niño acabará traumatizado por la horrible visión de un Papa Noel malvado, rencoroso, perverso y cruel.

Todo tiene su momento. Y su manera. Por dios, cuelguen bien esos Papa Noel(es), que algunos, además, parece que están a punto de suicidarse.

Papa Noel a punto de suicidarse

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24 Diciembre 2007

Vegetando…

Quizá sea por falta de tiempo o tal vez por exceso de trabajo (o las dos) que a veces llego a casa cansado con la sensación de haber cumplido el cupo en mi trato con la raza humana, de haber llegado al límite en el que ya no me apetece hablar con nadie más, ni de que nadie me hable, ni quiero pensar en nada, o en algo, ni pensar que no quiero pensar. Simplemente me apetece vegetar, que mi cuerpo se ocupe, en su innata sabiduría inconsciente, de mantener mis constantes vitales. Y poco más.
Últimamente lo hago mucho esto de vegetar. Y me pongo insulsas pelis en el portátil de esas que no me hacen sentir emociones, tipo X-MEN y cosas por el estilo, no vaya a ser que me despierten el cerebro. O el alma. O lo que quiera que quede aquí dentro cuando salgo de trabajar.

No escribo, ni leo, ni toco la guitarra, hasta la frecuencia de masturbación ha disminuido. Y para ser sincero, apenas consigo sacar fuerzas de vez en cuando para limpiar. Tampoco tengo fuerzas para ensuciar y aún así creo que ensucio más que limpio. Injusticias de la vida. Pero noto que todo esto llega a su fin, que se está agotando este periodo de desconexión parcial.

Lo noto, aunque la verdad, ahora tampoco me apetece mucho pensar en eso. Pero la lógica me dice, sin necesidad de pensar, que tan solo el hecho de haber escrito esta mierda es indicativo de un cambio. Qué cosas. Aquí, en mi casa virtual, resulta que cuesta más ensuciar que mantenerla limpia. Y aún así, ensuciar de esta manera es una buena noticia. Qué cosas.

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