Ni rastro de Shem en Ibiza. Las condiciones no me fueron favorables y dificultaron mi búsqueda. Como todos ustedes sabrán Ibiza es una isla, y además está rodeada de agua, y precisamente esto, el estar rodeada de agua y no de obras lo que la convierte en una isla y no en la capital de España. Pero debe ser que las autoridades competentes (o no) tienen pensado arrebatar estre privilegio a Madrid, y han decidido levantar la isla de punta a punta, enterrarla entre toneladas de maquinaria pesada y llenar las escasas carreteras de desvios permanentemente provisionales. Y así no hay quien encuentre nada, coño.
La imagen de destino erótico-festivo por excelencia para guiris y guiripollas nacionales, donde abundan los psicotrópicos (que no son psicópatas del caribe, como yo creia) y la droga en general, debe ser tan solo una isleña máscara estival. Ahora ni fiesta loca, ni drogas, ni nada. Bueno… nada que no puedas encontrar en cualquier otra ciudad. Guiris y guiripollas sí, pero de esos los hay también en Barcelona todo el año, que los catalanes nunca somos menos que los demás, ni siquiera para lo malo.
En cualquier caso abandoné mi búsqueda pronto, en cuanto vi el desorden reinante, y como no tenía más motivos para permanecer allí aislado, me quedé a reflexionar sin motivo ninguno, que para eso no se necesitan motivos sino tiempo. Para qué volver si, al fin y al cabo, mi vida en Barcelona se reduce espacialmente también a unos escasos 40 km de radio. Más allá no importa si hay mar o más gente, lo mismo me da, no deja de ser una isla con límites invisibles pero fuertemente marcados por la repetitiva actividad diaria. ¿Acaso ustedes no tienen también su propia isla? Claro que sí, la tienen igual que yo. Y solo salimos de ella cuando hay un motivo para hacerlo, cuando nuestra voluntad así lo decide y nos bajamos del tren de la rutina inconsciente, ese tren que circula día tras día sobre un circuito cerrado con un radio de 40 km, y decidimos ir un poco más allá. Por tanto, si la única forma de abandonar nuestra isla es añadiendo voluntariedad a nuestro movimiento entonces lo mismo da que tras esos límites haya tierra o mar. Todos somos isleños.
Tras el proceso febril me encuentro débil, con ligeros dolores en las articulaciones, los miembros ateridos y una cierta espesura mental. Decido descansar un momento antes de partir hacia la isla en busca de más pistas que arrojen algo de luz sobre el destino de Shem y entro nuevamente en la taberna “El Gigante” (aunque para mí sigue siendo la taberna de Prokófiev), me pido un caldo bien caliente y me siento al fondo, en una mesa apartada. Acérquense, quiero contarles algo…
En la inundación que sufrí ayer en el piso (la segunda en escasos tres meses) sin duda lo que más me dolió fue ver empapados un montón de vinilos que aún esperaban ser rescatados de una caja de cartón abandonada en un rincón de la casa. La tristeza de ver deteriorado algo que con mimo has guardado durante años resulta muy dolorosa. Entre aquellos vinilos rescaté una recopilación a la que tengo especial cariño, “Los Reyes del Rock” y enseguida me vino a la mente uno de los temas que incluye, “The Kings of Metal”, de los “primos roqueros de Conan”, tal como los definió muy acertadamente un crítico musical… Manowar es un grupo duro y difícil para los que no se han acercado nunca a esta clase de música. Aún así me he propuesto sorprenderles en esta taberna, veamos si lo consigo esta vez.
Una buena forma de afianzarse la fama de reyes del metal es entrando en el Guiness por la puerta grande. Manowar ostenta el récord del concierto más ruidoso (en su gira “Spectacle of Might” en Gran Bretaña) donde alcanzaron los 129.5 dB (el umbral del dolor está en torno a los 140 dB, para que se hagan una idea).
Esta banda comenzó a gestarse curiosamente en un concierto de otro de los grandes, Black Sabbath, donde Joey DiMaio (bajo) trabajaba de técnico de bajo y encargado de la pirotécnia. Allí conoció a Ross Friedman (guitarrista) que tocaba en Shaked Street, teloneros de Black Sabbath. Reclutaron más tarde al batería Donny Hamzik y a Eric Adams como vocal, siendo estos los componentes originales que formaron el grupo.
Tras esta breve reseña sobre el grupo (ya saben que me niego a atormentarles con aburridas biografías), una pequeña reflexión. Para ser cantante de un grupo heavy necesitas tener unas voz bien preparada, casi diría privilegiada, no todo el mundo es capaz de pegar berridos de esa manera y que suene bien. Eric Adams posee una de esas voces que alcanzan registros envidiables y para demostrarles esto he escogido un tema muy especial que estoy seguro les va a encantar, es uno de mis preferidos del grupo.
Si nunca han escuchado a un heavy cantando ópera, esta es la ocasión. Les traigo hoy la versión de Manowar de Nessun Dorma, el aria más famoso de Puccini que pertenece a su ópera Turandot, donde Eric se mete en el papel del príncipe Calaf (que por cierto, en su primer estreno en Milán el 25 de abril de 1926 estuvo representado por un español, el tenor Miguel Fleta).
¡Nessun dorma! ¡Nadie duerma! Por decreto de la princesa Turandot nadie debe dormir en Pekín hasta que se alguien descubra el nombre del extranjero…
Aquí les dejo el libreto traducido que no tiene desperdicio (al principio del tercer acto encontrarán el aria) y un resumen de la ópera para quien no la conozca (muy recomendable).
Presten atención como llegando al final del tema se introduce la guitarra eléctrica de una forma magistral, integrándose por completo en la atmósfera musical. Y sobre todo, no se pierdan el grito final de Eric, me parece de lo más simpático, casi reivindicativo, como dejando claro que él, además de príncipe operístico, es un Rey del Metal.
De vuelta en el camino buscando el rastro de Shem. Me pregunto si alcanzaría finalmente la libertad. Mientras pienso en esto me encuentro de pronto con algo que me hace cuestionar mi propia libertad creativa y reflexiono.
No existe un antes y un después en el presente, solo en el pasado se puede dar esta circunstancia. Un antes y un ahora, eso es lo único que tenemos de manera permanente. Esta realidad nuestra, casi inmutable en este instante para nosotros, se derrama gota a gota por el transcurrir del tiempo y limita de forma inexorable las capacidades, el desarrollo personal porque aunque no nos demos cuenta quedamos encerrados brevemente en un segundo, desplazado continuamente por el siguiente, y así vivimos, minuto a minuto, siendo constantemente nosotros mismos. Tan solo percibimos el cambio mirando en perspectiva. Vagamos encerrados en infinitas islas temporales con una percepción de nosotros anclada en el segundo que transcurre. ¿Cómo liberarnos de esa percepción?
Destruyamos esta realidad. Rompamos las reglas por un instante. Liberemos de cargas nuestra percepción, tiremos el lastre de las normas, dejemos que el don surja sin control. ¿Qué ocurrirá entonces? ¿Dónde irá la mano en el lienzo? ¿Hasta qué punto damos libertad a nuestra creatividad? ¿Hasta qué punto la esclavizamos? ¿En qué medida la condiciona nuestra visión del mundo? ¿Es esa visión una limitación a la creación o una simple vía de interpretación?
Tal vez el resultado de esta reflexión explique de dónde surge la genialidad pues el genio se distingue, entre otras cosas, por tener no solo el don, sino también la capacidad de abstraerse del mundo y crear su propia realidad, una perspectiva que solo depende de sus normas, una interpretación libre de lo que ve, un espacio diáfano a la imaginación donde el don se mueve a placer e imprime en la obra toda la fuerza interior del genio.
Ahora, tras esta reflexión, observen detenidamente estas imágenes. Luego les cuento. (Pulsen en la primera imagen y en la parte superior derecha les aparecerá el botón NEXT para pasar a la siguiente).
Los dibujos que han visto pertenecen a un mismo artista. Estas imágenes son el resultado de un experimento que el gobierno americano realizó en los años 50. En él sometieron a un artista a una dosis de LSD, dejándole en una habitación con lápices y libertad para dibujar. Los dibujos son el resultado del efecto del LSD en el transcurso de las horas, la persona retratada el doctor que le atendía en todo momento. Observen cómo cambian sus dibujos a medida que pierde contacto con la realidad, el estilo va cambiando hasta llegar a la abstracción completa del modelo.
Dibujar bien requiere estar dotado de capacidades innatas, pero ¿es esto suficiente? Está claro que se puede llegar a ser un buen artista siguiendo las normas de estilo establecidas, sin embargo al genio se le atribuye la capacidad de romper, transgredir, y no podemos olvidar que en la mayoría de los casos existe ese puntito de excentricidad que los distingue. Posiblemente no sea más que el resultado de una realidad distorsionada, la visión particular de un mundo que los demás solo llegamos a intuir a través de sus obras.
Tras recapacitar un momento lo veo claro. Si Shem buscaba la libertad completa seguro que pasó por Ibiza, por lo menos un fin de semana. Allí me dirijo la semana que viene y durante ocho días rastrearé la isla en busca de alguna pista. Prometo llevarme lápices y si se da la circunstancia les traeré algún que otro dibujo abstracto.
Nada más iniciar nuestra marcha siguiendo el rastro de Shem nos encontramos con esta taberna en las afueras. Es una taberna antigua donde suenan canciones de otro tiempo que inmediatamente algunos de nosotros identificamos despertando melancólicos recuerdos.
-Mira el cartel Jafa, Taberna “El Gigante”- dice alguien del grupo guiñándome un ojo- ¿Te recuerda algo?
-Sí…- susurro al viento mientras sonrío- la ópera de las blancas!- exclamo de pronto, relacionando de inmediato el nombre de la taberna musical con Prokófiev, e hilvanando mil historias a partir de esta curiosidad de aquel joven compositor, con esa música que sale de ahí dentro provocando continuas evocaciones involuntarias que se transforman de pronto en infinidad de anécdotas, en datos arrojados sin orden a mi cerebro como si una orquesta descompasada lanzara a destiempo sus instrumentos golpeando mi cabeza una y otra vez, y recordando entonces que detrás de cada tema existe una historia, y en cada historia se encuentran entrelazadas cientos de peculiaridades.
-Detengámonos aquí a descansar, quiero explicaros algo.
Entramos en la taberna a pesar de haber estrenado el camino no hace mucho, pero nos apetece sentarnos y explicarnos historias mientras suena la música. Una vez sentados, con una jarra de cerveza en la mano, me dispongo a contarles a ustedes, mis acompañantes, la primera de una larga lista… “Esta vez empezaré yo pero espero que pronto se animen ustedes, amigos, pues en este largo camino seguro que alguna historia encontrarán que merezca ser contada aquí, entre cervezas, bajo el influjo del tema que la despertó del olvido”. Utilicen esta taberna y sus músicos (a los que pongo a su disposición siempre que quieran), y mientras se animan les contaré algunas que tengo yo a la espera de que en breve alguno de ustedes se ponga en pie, jarra en mano y diga, como digo yo ahora:” Esta historia…”
Esta historia comienza con cierto grupo de los años 70, un clásico del Heavy (o Rock duro, llámenlo como quieran). Pero no se vayan todavía…., sé que este género no despierta admiración entre todos los presentes. Por favor, siéntense y déjenme intentar sorprenderles.
Se podrían explicar cientos de cosas de un grupo como Van Halen pero no voy a agobiarles con una biografía detallada, para eso tienen ustedes Internet si les apetece. Lo que yo pretendo es despertar su curiosidad, que se acaben la cerveza conmigo sin bostezar ni una vez y aportarles un poquito de entretenimiento en esta parada.
Una de las cosas que me llamó la atención de este grupo, inicialmente formado por los hermanos Van Hallen (Eddie y Alex, guitarra y batería) junto a David Lee-Roth (vocal) y Michael Anthony (bajo), fue que el peculiar e inconfundible sonido de la guitarra de Eddie (sobre todo en los primeros discos) se debía a una pastilla defectuosa quele proporcionaba un sonido característico. A Eddie este sonido le enganchó de tal forma que lo convirtió, junto con su técnica innovadora, en su sello particular, pudiéndose identificar con él fácilmente el sonido del grupo. Cuando tuvo medios económicos suficientes llevó a un laboratorio la pastilla para que pudieran reproducir ese mismo sonido en una pastilla nueva. No recuerdo más de esta pequeña anécdota y no he encontrado ninguna referencia al respecto en las biografías que he consultado en Internet, tendrán que fiarse del recuerdo que tengo de un ejemplar antiguo de Guitar Player donde explicaban esto mismo en una entrevista a Eddie, y que aún debe rondar por alguna caja de mi vida (que tampoco he encontrado…).
Cuentan también que en un principio, descartando la educación de piano que su padre intentó inculcarles, Alex se interesó por la guitarra y Eddie por la batería, precisamente al revés de como acabarían tocando. Sucedió que mientras Eddie repartía periódicos, Alex le cogió el gustillo a la batería de su hermano, y Eddie inmediatamente vio que a Alex se le daba mucho mejor, así que decidió probar suerte con la guitarra…
Como tantos otros músicos de este mismo género (porque músicos se les debe considerar, y pronto intentaré descubrirles que esto es así, si es que alguien tiene dudas), el interés inicial por la música debió llegarles por influencia familiar. Su padre, clarinetista profesional, sin duda tuvo algo que ver. Y como muestra les he preparado un tema que a mí particularmente me entusiasma, no puedo evitar mover los pies en cuanto suenan las primeras notas. En esta ocasión no escucharán la exquisita y depurada técnica a la guitarra de Eddie, he preferido compartir con ustedes, aquí, en torno a estas cervezas, un tema que reúne a la familia Van Halen, donde el padre acompaña a sus hijos con un genial clarinete.
Espero que les haya gustado este alto en el camino.
Actualización: Para los que no puedan oir el tema a través del reproductor flash, primero mis disculpas, no he podido testear con varios sistemas (tan solo a nivel gráfico con distintos navegadores, lo pueden hacer aquí), y segundo, aquí les dejo el link directo al mp3: