Perdiendo el tiempo prácticamente o prácticamente perdiendo el tiempo
Puf, ya ni recuerdo la última vez que entré aquí. Vivir mi vida me ocupa demasiado tiempo, y a veces, cuando consigo despistar mis obligaciones, me dedico a no vivir, dejar pasar las horas sin hacer nada, o hacer todo lo que no debería formar parte de mi vida, como las tareas de casa.
Hace unos días alguien me dijo que necesitaba echarme novia y enderezar mi vida de una vez. Es curioso, el miércoles hablaba con un amigo desde el aeropuerto de Oviedo y me explicó que su padre le había dicho muy seriamente que debía buscarse una novia y dejar esta vida de soltero que no lleva a nada. Debe ser el frío que calienta la estupidez humana.
Sin embargo pensando sobre esto un poco más detenidamente (pues no me gusta perder el tiempo con prisas), a pesar de lo absurdo que me resulta en un primer momento la idea de la mujer como solución a cualquiera de mis problemas en los que el sexo no esté presente, quizá esta idea no sea más que una manifestación involuntaria del sentido práctico humano aplicado a la voluntariedad de buscar pareja. Y es que todos, cuando pensamos en lo que nos gustaría encontrarnos como pareja, deseamos tapar más de un agujero (todavía sigo sin hablar de sexo).
Ayer mismo, sin ir más lejos, charlando con una amiga soltera, me dijo entre suspiros que ojalá encontrara un novio guapo y rico. Y yo, que en el fondo soy un romántico, le dije que yo esperaba encontrar una chica guapa y pobre como una rata para poder deslumbrarla invitándola a un McDonalds y así conquistarla sin dejarme mucho dinero.
Quizá lo que nos hace únicos y diferentes sea nuestro sentido particular de lo práctico aplicado a la vida.
O quizá debería comprarme un perro.
Feliz regreso.