Tras el rastro de Shem

Fin de semana bricochef

18th Marzo 2007

Fin de semana bricochef

Escrito en General |

Sábado, salgo de comprar material de bricolaje en un centro comercial. Mientras camino hacia el coche cojo el móvil y, entre dudas, sin demasiada convicción, hago una llamada, una débil tentativa de cenar acompañado y tal vez tomar una copa. Fracaso. Pues nada, que le den al mundo, me voy a mi casa.

Hace buena temperatura así que decido instaurar el verano en mi reino por una noche. Pongo música de verano. Dire Stratits. Algunas de sus canciones me recuerdan a aquellos veranos de mi infancia en Sevilla y a los largos desplazamientos, que nunca se hicieron largos, en el Renault 12 blanco.

Cena tapeo, como manda una noche estival: morcillita frita, choricito frito, taquitos de queso, revuelto de olivas rellenas, atún y pimientos de piquillo, un poquito de fuet y que no falte “pa amb tomàquet”.

Mientras ceno se acaba el cd “Brothers in Arms” y pongo “Making movies”, que no me recuerda tanto a Sevilla pero como me he metido ya media botella de Rioja en el cuerpo me recordará a lo que a mi me de la gana.

Acabo de cenar. No me he bebido toda la botella pero casi, mañana la remato. Me fumo un cigarro y poco después se acaba la noche de verano.

Domingo. Me levanto a las 7:15 sin sueño. Primero, desayuno estándar, Cola-Cao con madalenas. Tengo cosas que hacer pero es pronto para joderles la resaca a los vecinos con el taladro. Enciendo el ordenador y escribo un poco. Lo apago. Manos a la obra…

Modifico dos enchufes y dos conmutadores de la habitación grande que, por un despiste mio al pedir el cabezal de la cama, quedaron por detrás. Después de un rato peleándome con los cables vuelvo a tener enchufes e interruptores. Se acabó apagar la luz desde fuera y por fin podré poner la lamparita en la mesita para leer.

Segunda tarea. Cuelgo el espejo delante de la cama para que por las mañanas, recién levantado, me recuerde que soy humano y vulnerable. Y para alguna cosa más que no recuerdo.

Tercero. El plafón ikea del techo de la habitación pequeña. Sin complicaciones. Una bombilla menos colgando.

A la mierda el bricolaje, ya me he cansado. Me pongo el disfraz de chef encima del pijama.

Disfraz de chef

El trapo es como las gafas de superman, apenas varia tu aspecto pero lo cambia todo.

Menú del día: Conejo al horno. Troceo unas patatas y las frío un poco. Unto el conejo de aceite y lo salpimento. Cebolla, ajo, perejil, pimientos, unos dátiles, las patatas y el conejo van a una bandeja que introduzco en el horno previamente calentado. Me corto el dedo porque soy imbécil y continuo. Cuando ha pasado un cuarto de hora le añado un poco de agua con una pastilla de avecrem mercadona disuelta. A ver que sale.
Es mi primer conejo (al horno) así que le hago esta foto porque ahora soy un aprendiz de chef orgulloso.

 Conejo al entrar al horno  

Le hago esta otra porque, como ya he dicho, además soy imbécil y se me ha caído la bandeja mientras hacía el capullo con el móvil.

 Conejo que se resiste a entrar al horno

Mientras espero me vuelvo a probar el casco que me he comprado. Sí, he vendido el coche y me he comprado una moto que no corre para ir más lento pero llegar antes a los sitios, paradojas de las grandes urbes (… había escrito ubres, en que estaría yo pensando…). Nunca he llevado moto y me hace ilusión; esta semana me la entregan, estoy ansioso por tenerla. Me pruebo también la chaqueta roja que me ha regalado mi cuñado porque no la usaba, quizás porque no tiene moto. No quise preguntarle el porqué de la chaqueta si no tiene moto, pero en el fondo me da igual. Aunque el color no me entusiasma me ha salido gratis, es lo único que importa ahora. Me doy un par de vueltas por la casa con el casco y la chaqueta roja. De pronto la situación me parece absurda, dando vueltas así parezco un inverosímil Darth Vader vestido de pizzero. De esta no les pongo foto, prefiero hacer el ridículo en la intimidad.

Reflexiono, vestido así no me hace falta el espejo para sentirme humano y vulnerable. Ni imbécil. Tendré que darle otros usos. A pesar de eso, antes de quitarme el disfraz voy a echarme una última mirada para confirmarlo.

Por cierto, el conejo (al horno) buenísimo aunque demasiado conejo para mí (nunca pensé que diría esta frase).

 Conejo en el plato

Escrito el Domingo, 18 Marzo, 2007, hora 19:40 en la categoría General. Puedes ignorar todo lo que has leído o dejar tu rastro, allá tú.

Actualmente hay 4 rastros en “Fin de semana bricochef”

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  1. 1 El rastro de ladydark:

    Jafatron no dirás ahora que tienes fracaso en la optimización, ¡ menudo fin de semana!. Escritura, enchufes, conmutadores, plafón, espejo, conejo, casco,… Yo creo que te ha rendido. Ademas vistas tus múltiples virtudes que abarcan desde el bricolage hasta la cocina estoy por contrarte y que te des una vuelta por mi casa y si hace falta te plancho los dos próximos meses jajaja. En fin lo siento por el doble salto mortal del conejo pero me he reido un rato (y de imaginarte de paseo con el casco y la chupa también jajaja … ¡anda! para eso querías el espejo :P ).

  2. 2 El rastro de Vailima:

    Vamos a ver que voy a resumir:
    el Jafa sale a comprarse un conejo en la calle y llega a casa y se le va la luz por detrás de la cama. No calcula bien la distancia y llama a un pizzero para que le traiga la cena mientras el Jafa se trajina el conejo caliente delante del espejo que todo lo refleja y delante del pizzero y como era mucho conejo para él sólo, decide llamar al cuñado que deja de untar la madalena en casa y llega a tiempo en su moto para sentirse humano y vulnerable.
    ¿he entendido bien?

  3. 3 El rastro de peggy:

    es usted una joya como cocinero …solo una objecion demasiadas calorias …me llevo tu link :)

  4. 4 El rastro de Jafatron:

    Lady, recuerda, pequeñas victorias temporales… Lo del salto del conejo era inevitable, no solo por mi torpeza, sino también porque llevaba un rato apurando el vino que sobró la noche anterior.

    Vailima, muy rebuscado pero es una buena alternativa a mi versión de los hechos. No sé cual me gusta más…

    Peggy, no te engañes… cocinero de batalla, con más atrevimiento que conocimento, y sin miedo a la improvisación. Eso a veces es una mezcla peligrosa. En cuanto a lo de las calorías… es que el fin de semana me gusta darle caprichos al cuerpo.

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