Calentando motores
Tengo el corazón mal aparcado y en cualquier momento me lo multarán, mis sueños viajan en patera, mi realidad está atrapada en un atasco, mis ilusiones no pillan un semáforo en verde, mi economía es un aparcamiento de zona azul, y mi trabajo un camino sin asfaltar.
Aún así he dado de baja el mal humor y lo he llevado al desguace, el ánimo al taller, hay que pasar la ITV de la primavera y para eso necesito cambiar el filtro de los malos pensamientos y revisar el circuito de inyección de optimismo.
Por eso mientras desayunaba me he puesto a Satriani, a las 7:00 de la mañana, con dos cojones, y me he tuneado de naranja para ir a trabajar, que se me vea, coño, que es viernes, hay que pisar gas a fondo y no preocuparse de las curvas.
Y que el único peaje a pagar sea la resaca.