Tras el rastro de Shem

Cambio de rutinas

11 Mayo 2007

Cambio de rutinas

No sin cierto perjuicio se alcanza la gracia del favor concedido, pues carece de lógica otorgar mérito si el auxilio no supone mermar en forma alguna el estado de bienestar previo a la concesión de dicho favor.

De esto pude dar buena cuenta no hace mucho cuando la presencia de un ave rescatada en favor coartaba la libre circulación de fantasías mentales en cuestiones de roce y goce, y dada mi tremenda afición a estas cuestiones personales, pues se conoce que de la práctica nace el arte, y yo me prodigo con gracia cuando me ayunto a mi miembro por amor-al-arte y, como decía el juego, me tiro porque me toco, decía pues que se imaginarán entonces cómo de afectadas se pueden ver mis rutinas si les digo que en esta ocasión es una chica la rescatada. Así, a pelo, sin jaula ni nada.

Antes de seguir y para ahorrarles comentarios, debo advertirles que la rescatada en cuestión pertenece a la tan extendida especie de amigas sin derecho a roce, y en este caso en concreto la limitación en el roce es mútua. Olvídense por tanto de la típica fantasía masculina en la que la amiga sale de la ducha y pide que le seques la espalda. No va a suceder, se lo puedo asegurar.

No va a haber por tanto post de perversiones, no porque no existan, que las habrá, seguro, que de perversiones lleno está el mundo y no soy yo quién para juzgarlas todas, que a mí poco me importa si la vecina gusta de ponerle un pircing en la lengua a su perro por razones puramente no estéticas, que en el complicado arte del placer no hay cuadro malo, todo vale y nadie está libre de caer en alguna parcela de perversión ni aún alegando desconocimiento de éstas pues, por poner un ejemplo, no pondría yo la mano en el fuego en que negaría el hecho de que tal vez solo me separan tres costillas para la autofelación y ningún escrúpulo impediría alternar boca y mano en esta afición mía de quererme mucho si no fuera porque la madre naturaleza es sabia y me obliga por constitución a buscarme la vida en otras bocas que no son la mía. Pero bueno, que no estoy aquí para hablarles de arte de ningún tipo así que, como diría una amante con anginas, dejemos las mamadas para otro día. No habrá perversiones compartidas, en definitiva.

En este post introductorio tan solo destacaré la principal diferencia que he podido constatar después de mi experiencia con el pájaro y dejo constancia aquí para quien no la conozca y quiera tenerla en consideración en un futuro. La mujer en un piso hace más ruido que un pájaro porque habla y canta, a veces incluso a la vez. Si es tu pareja, por lo que he podido observar en aquellas que conozco, la puedes escuchar o no, siempre tienes dos opciones, pero la amistad soporta peor la comunicación unidireccional y la educación no la tolera apelando a la mala conciencia, así que en el caso de una amiga debes prestar atención a sus palabras y procurar además no mirarle las tetas en cada pausa.

Disculpen ustedes este absurdo post, llevo tres días con una inoportuna bacteria alojada en mi cuerpo y tiendo a delirar. En lo sucesivo les daré buena cuenta de todos los cambios que perciba en mis rutinas solitarias (no, a la masturbación no le llamo rutina solitaria, me refiero a las rutinas en general, literalmente). Por hoy me retiro, tan solo quería informar de las novedades.

Próximamente más.

Escrito en General | 18 Rastros