Soy adicto
Mi nombre es Jafa y soy adicto.
Adicto, porque no hay plan maestro en esto de vivir, tan solo algunas líneas escritas a lápiz que ni siquiera me molesto en borrar cuando incumplo mis sueños. No hay cuentas nuevas y sí miles de borrones en mi libreta de la vida. No hay guión escrito ni personajes secundarios, o estás en escena conmigo o no existes.
No hay final alternativo al gran final que a todos nos espera.
No hay nada preparado.
Entonces, si todo es improvisado, si lo que venga llegará siempre en situaciones indeterminadas, para qué molestarse en pensar, en prevenir, para qué malgastar esfuerzos en intentar encajar el imprevisto en un plan de vida programado conscientemente por el inconsciente, ese que aprende sin permiso y dicta sin avisar.
No sirve de nada. No es práctico. No es divertido.
La única certeza para afrontar el futuro es el conocimiento, el de uno mismo, y hay que tener la confianza de saberse todos tus trucos, porque esa es la única ventaja que podemos sacar en la partida de la vida.
Soy adicto y tengo alma de cubo de Rubik que ante cualquier situación gira y rota para encontrar la oportuna combinación. Ese es mi secreto, mi virtud de virtudes, el tesoro que guardo y protejo a toda costa.
Soy adicto porque yo sin mí no sería nadie.
Por eso me cuido de que nadie me lleve donde no soy yo. No quiero ser marioneta de hilos largos que arrastra manos y pies. Soy tajante en cuanto me salgo del camino porque mi rumbo tiene un grado de felicidad muy aceptable y no admito grandes renuncias por una cuestión de escalas, por ser más feliz de lo que soy, porque la felicidad no se mide tanto en cantidad como en calidad y yo no quiero una gran felicidad incompleta. Prefiero la dosis adecuada de felicidad imperfecta, que es lo que ahora tengo; estoy de puta madre, la felicidad como consecuencia de mi estado y no al revés.
No pienso hacerle compañía a la soledad, que yo estoy muy bien solo, aunque si quieres mándame la tristeza que te sobre, me la llevaré a llorar un rato tus penas y luego la emborracharé de optimismo hasta que se cuestione que coño hace contigo.
Soy adicto a mi vida, y ahora mismo, en este instante, no quiero que se acabe nunca.