Con ocho basta
Ocho cosas sobre mí. Pocas cosas hablan tanto de uno como los elementos que encuentras en casa. Aquí hay algunos de ellos. A ver qué dicen…

UNO: Parte de mis vinilos… muchos recuerdos de infancia, escenas de un niño que se paseaba por las tiendas de discos ojeando las portadas por puro placer, aquel que siempre pedía música como regalo de cumpleaños o reyes. La música me llega a lo más hondo, como nada más lo puede hacer, por eso en mi adolescencia, enrabiado por no saber tocar un instrumento, empecé a tocar la guitarra. Pero esa guitarra que ven es…
DOS: … mi guitarra para zurdos. Soy diestro pero me atraen los retos y por eso me empeñé en aprender a tocar con la mano contraria (además de la forma tradicional), fruto también de un absurdo razonamiento que ya expliqué en un antiguo post del dúplex. Me siento cómodo en los retos, potencialmente aprovechado, me motivan. En este concretamente avanzo lentamente, no le dedico mucho tiempo, pero ahí está, siempre presente, y ahí sigo, no tengo prisa por lograrlo porque…
TRES: … tengo una paciencia casi infinita. He guardado durante 17 años unas láminas de Luís Royo porque al comprarlas decidí que las colgaría cuando tuviera mi propio piso. Han permanecido así, bien guardadas hasta ahora. Con Royo nos vamos al cuatro.

CUATRO: Mi tesoro más preciado, un boceto original de Royo, regalo además de una persona muy importante para mí. Descubrí a Royo a los 9 años y quedé impresionado. Siempre me ha atraído cualquier tipo de expresión artística, pero me impresiona especialmente la capacidad de trasladar a un lienzo la perfección del sentido de la vista. Ese interés inicial se ha ido depurando hasta apreciar, dentro de mis limitaciones, los filtros que el propio arte se aplica para derivar en corrientes de todo tipo.

CINCO: Reconocerán sin duda la postal apoyada en los libros. Los libros son la cenicienta de mis pasiones, la que siempre paga los platos rotos, la que siempre queda relegada por la falta de tiempo, la pereza y mi incapacidad de permanecer más de un minuto despierto con la cabeza apoyada en la almohada. No puedo leer por la noche si no es semisentado en el sofá. La lectura es también fuente de frustración, me produce un leve complejo de imbecilidad por mi incapacidad en retener datos a largo plazo.

SEIS: Mi regalo de cumpleaños (me lo he hecho yo mismo). Todavía queda más de mes y medio pero tengo cierta tendencia a ejecutar en el acto las decisiones que tomo, no me gusta darle demasiadas vueltas a las cosas. Asumo riesgos con facilidad porque he comprobado que las preocupaciones no matan. Aún así, los riesgos siempre pasan por el filtro de la prudencia, lo cual minimiza el impacto de un posible fracaso y facilita la asimilación porque como he dicho, los riesgos están asumidos antes de tomar la decisión.

SIETE: Y más guitarras. Éstas, sin embargo, nos hablan de mi acusado sentido de la practicidad. Cuando tienes poco espacio, guardar cuatro guitarras supone un serio problema, así que las he integrado en la decoración del piso. Lo práctico es bello, pienso, aunque soy consciente de que ustedes probablemente piensen que eso es una puta mierda.

OCHO: Un trozo de mí, eso es este blog, a caballo entre retrato y caricatura, medio personaje y medio alma desnuda. Cumple varias funciones, entre las cuales se encuentran cubrir la necesidad de expresarme más allá de las palabras que podría decir a alguien, reírme de mi mismo y analizar mi entorno.
Y basta ya de darles el coñazo que con ocho basta.
Actualización: Soy consciente de que la fotografía no entra dentro de mi habilidades y que se habrán dejado la vista con la puñetera postal. Es “Duelo a garrotazos”, un cuadro que me encanta.