La vida al acecho
La vida está ahí, detrás de esos días anónimos, y de vez en cuando se sacude la monotonía saltando a tu encuentro para recordarte dolorosamente que una moto estropeada no es ningún problema, y que en aquellos días en blanco que tirabas al foso del olvido debiste pensar antes de irte a dormir que los días sin cicatrices también cuentan, que dormir sin preocupaciones es estar cerca de la felicidad, que no tener nada bueno ni nada malo que recordar es, al fin y al cabo, más bueno que malo.
Desaparezco por un tiempo, no me apetece escribir, ni siquiera en clave de humor, necesito concentrarme en recuperar mis días anónimos. Les seguiré de cerca porque me tienen enganchado. Estaré por ahí, al acecho.