Todo tiene su momento
Todo tiene su momento. Por mucho que nos empeñemos en fijar una situación en el tiempo, la vida fluye, se mueve, y la misma situación estática cambia por el propio devenir de los acontecimientos y son las circunstancias las que definen y hacen diferente el momento.
Todo tiene su momento y por ese motivo el día 25 de Diciembre y posteriores no se puede tener colgado un Papa Noel en el balcón. Porque no es lo mismo, aunque lo parezca, que tenerlo colgado el día 24 y los inmediatos anteriores. No es lo mismo. Y cualquier niño avispado se dará cuenta que las circunstancias otorgan movimiento a esa figura estática y la hacen diferente. Esa figura que antes del 24 sube con un saco de regalos para llenar de felicidad a los niños, se presenta a partir del 25 (y no puede ser de otra manera) bajando las escaleras llevándose los regalos que había dejado poco antes. La lógica del momento y el movimiento, de la correlación, de lo evidente. Y el niño acabará traumatizado por la horrible visión de un Papa Noel malvado, rencoroso, perverso y cruel.
Todo tiene su momento. Y su manera. Por dios, cuelguen bien esos Papa Noel(es), que algunos, además, parece que están a punto de suicidarse.