Reflexiones sobre el trono
Hoy he vuelto a llevarme la guitarra al váter. Y otra vez se me han dormido las piernas. Si es que no aprendo, coño. Pierdo la noción del tiempo y me pasan estas cosas. Llegado el momento me faltan manos o me sobran cosas y es tremendamente incómodo realizar algunas acciones con medio cuerpo paralizado y con una mano ocupada agarrando el mástil (no se trata de ninguna metáfora para presumir, me refiero al mástil de la guitarra).
Y es que el mundo podría dividirse entre los que se llevan al váter algo para entretenerse y los que no se llevan nada. Tanta evolución, tanta riqueza cultural y al final solo cagamos de dos maneras. En el fondo somos muy simples.
Yo suelo llevarme algo para leer, como la mayoría del primer grupo, supongo. Por mi váter han pasado todo tipo de lecturas rápidas. Desde periódicos, revistas o las ofertas del Lidl hasta las condiciones particulares de mi hipoteca o el seguro de la moto. No suelo llevarme libros porque, si estoy cansado, seguir una historia larga me da sueño y tengo miedo de quedarme dormido y abrirme la cabeza contra el bidet, y si no lo estoy la lectura me engancha, pierdo la noción del tiempo y se me duermen las piernas, como con la guitarra. Y de verdad que es una putada que se te duerman las piernas porque o esperas a que alguien te rescate o te tiras en plancha al suelo y empiezas a reptar. Lo primero es bastante humillante y lo segundo… pues también, pero no te ve nadie. Además, viviendo solo es bastante complicado que alguien venga a rescatarte a menos que llames a los bomberos. Bueno, es una opción. En este caso lo mejor, creo, sería llevarse un libro, la guitarra y algo para picar. Por si tardan. Porque una vez has llamado tienes que esperar sentado, no sea que te pillen reptando por el suelo con el culo al aire. Se trata de minimizar la humillación. Es mejor que te encuentren como si hubieras improvisado una fiesta gitana en el lavabo y piensen que eres imbécil.
En fin, entretenimientos para el lavabo hay muchos y cada uno tendrá el suyo. Me contaron una vez que un conocido de alguien se había puesto una tele, pero no para cuando estuviera cagando, sino para verla mientras se duchaba. No sé si era verdad pero recuerdo que pensé “menudo gilipollas, ¿y cómo hace zapping?”. Porque si vas a ver la tele durante unos 20 minutos como mucho, lo divertido es hacer zapping. Digo yo, no sé. No creo que el tio viese La lista de Schindler bajo la ducha. Me suena a leyenda urbana…
Claro que bien podría darse la historia del amigo que tiene un conocido cuyo cuñado que es bombero se encontró un día en un lavabo el cadáver de un imbécil que se quedó dormido mientras leía y se abrió la cabeza contra el bidet, desplomándose a continuación encima de una guitarra que le atravesó el cráneo, y todo esto después de haberse puesto tibio a taquitos de queso y jamón mientras cagaba.
Pero eso sería una leyenda urbana muy absurda. Quien coño iba a creerse eso
Venga va, sorpréndanme… ¿o es que nunca se han llevado nada al váter?