Giros
Que ya no me reconozco, que no me veo a la altura de aquel que escribía no hace tanto. Ni gota de ingenio, ni chispa de gracia, ni una gota de chispa, ni una gracia ingeniosa. Así me veo desde hace tiempo, a kilómetros del blog, ajeno, como si no fuera mío. Debió ser otro el que escribió, esta basura no es mía, y aún así, basura de calidad que percibo fuera de mi alcance. Da igual, no hay presión sobre esto. Ya volverá el imbécil ese.
Miro alrededor. La gente sigue con sus vidas predecibles. Y yo sigo girando sobre el mismo eje torcido. Otro año impredecible, otro verano imprevisto, extraño, emocionante, otro giro, otra vuelta. Mola. Y la gente sigue ahí, alrededor, inmóviles, dando la espalda al carrusel porque el niño está entretenido. Y en cada vuelta los veo en el mismo sitio, con sus vidas predecibles.
Sigo rotando alrededor de mi alrededor y mola. Mola porque otra vez no estoy en el mismo sitio. Mola porque, a pesar de la aparente aleatoriedad de los hechos, vuelvo a sentir que estoy donde quiero estar. No sé muy bien por qué pero es así.
Ya volverá el imbécil ese. O no. Pero no me bajo del carrusel. Mola.