Hoy he mirado las últimas llamadas recibidas en el móvil. Una es del día 6 y la anterior del 2. En nueve días mi móvil ha sonado dos veces. Y ni siquiera ha sonado porque de lunes a domingo lo tengo permanentemente en silencio, en modo vibrador. Y no sé si tiene algo que ver pero también desde hace un tiempo pongo la alarma para despertarme en modo vibrador. Quizá parezca absurdo tener una alarma que no suena pero a mí me funciona.
Con los mensajes ocurre algo parecido. Aunque hay algunos más, si cuento únicamente los que no son la respuesta directa a un mensaje enviado por mí encuentro que llegaron dos el día 8, uno el 5 y otro el 4. Para el siguiente debo remontarme al 24 del mes anterior.
Vale. Miro desde el otro lado…
Dos llamadas realizadas desde el día 2. Para los mensajes utilizo el mismo sistema, es decir, cuento los que he mandado por propia iniciativa y descarto los que son respuesta a uno recibido. Resultado: uno el día 9 y otro el día 2.
Conclusión 1: Si pago más de 10€ este mes es que me están timando.
Conclusión 2: Hay cierto equilibrio entre el esfuerzo que realizo para comunicarme con los demás y el que los demás hacen para comunicarse conmigo. Eso está bien, no? Quiero decir… un desequilibrio de fuerzas en cualquier extremo provocaría soledad o hastío. Así funciona, no?
Conclusión 3: Pues no, no siempre. He tenido que hacer este análisis para darme cuenta que en realidad paso de los demás lo mismo que los demás pasan de mí. Y es curioso, porque siendo sincero, antes de hacer el recuento tenía la sensación que, de hecho, el mundo me tenía más olvidado que yo a él.
¿Quiere decir eso que en este momento necesito recibir más de lo que doy para sentir el equilibrio? Mmmm… buena pregunta… Joder, la de cosas que se me acaban de ocurrir…
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