Artículos publicados por jafatron

Quedan días…

3 comentarios

Se acerca el día de partir.

No estoy nervioso, estoy impaciente. Quiero cargar la moto y salir cuanto antes. Este verano el cuerpo me pide no planificar nada… mmmmm… no, no es el cuerpo, es la cabeza y le voy a hacer caso.

Pero no me engaño, soy consciente que en parte estoy viviendo las consecuencias de llevar un tiempo esforzándome por mantener en unos límites aceptables un fuerte deseo de romper con todo y empezar algo nuevo. Cada vez veo más claro que no podré seguir ignorándolo mucho más tiempo, en algún momento tendré que prestarle atención y resolverlo.

Ese deseo está provocando que todo parezca provisional y cada vez que pienso en clave de futuro inmediato noto la leve influencia del cambio deseado imprimiendo una fina capa de temporalidad a cualquier decisión, a cualquier plan. No creo que sea buena esta dinámica porque siempre cabe la posibilidad que no me mueva de donde estoy.

Este verano parece la antesala de muchos acontecimientos. Tal vez lo sea, sobre el papel hay motivos para creer en esa posibilidad, pero yo lo percibo como algo más que una posibilidad y a veces me doy cuenta que esa sensación de cambio es solo una trampa de mi imaginación.

No es que me preocupe mucho este tema. De hecho últimamente no me preocupa ningún tema, si algo bueno tiene este estado de permanente provisionalidad es que me da igual lo que venga a continuación. Sea lo que sea me siento preparado.

En cualquier caso, lo único que me importa ahora es coger la moto pronto y enfilar la carretera, y descubrir poco a poco si esta sensación de verano inolvidable tiene razón de ser. Siendo objetivo y teniendo en cuenta únicamente lo que ya está planeado, si me ciño exclusivamente a las pocas cosas que sé van a ocurrir este verano, me sobran motivos para tener ilusión.  Y sé que me faltarán días para conocer todo lo que quiero conocer, y aún así, joder, qué ilusión me hace.

Quiero irme ya.

Hoy…

2 comentarios

 

Piedra y mar

… es uno de esos días que es difícil explicar nada con claridad.

Todo es confuso. Un día sientes el mar y piensas que la vida es mucho más de lo que sueles percibir cuando estás inmerso en la rutina y a los dos días te encuentras sin querer con la frágil realidad, y todos aquellos majestuosos acantilados que sentí eternos y a los que creí pertenecer por un instante porque me hicieron creer que había nacido allí mismo, donde rompían las olas, de pronto se vuelven fugaces porque te das cuenta que tu vida también lo es.

Y hoy es todo muy confuso para explicarlo con claridad.

Y aún así quería escribirlo, quería escribirlo hoy y no mañana a pesar de saber que mañana probablemente tenga la cabeza más ordenada pero… quién sabe dónde estaremos mañana.

Quién sabe dónde estarás mañana.

Fashion man

2 comentarios

Una de mis ex me dijo una vez que la ropa no me hacía justicia, que debe ser una especie de piropo para decirme que desnudo gano mucho pero que encierra una traidora afirmación, tío, vistes como el culo, o peor, estás amorfo. En fin, no sé qué prefiero pensar.

La cuestión es que tiene razón. Si pusieran mi ropero en mitad de una pista de atletismo con Carl Lewis pasando por en medio a toda hostia intentando batir un record mundial mientras coge la ropa que puede estoy seguro que al llegar a meta se vestiría mejor que yo. La única revolución personal que he hecho en toda mi vida en mi forma de vestir fue cambiar el chándal por los tejanos, o vaqueros, o como lo llaméis cada uno en vuestra tierra. Y de eso hace muchos muchos años.

De pequeño iba siempre en chándal porque era una especie de Forrest Gump, iba corriendo a todos sitios, cualquier excusa era buena para hacer deporte.

Creo que decidí ponerme unos vaqueros cuando entendí que para aparearse con una desconocida había que hacer una especie de ritual de seducción. El problema es que a mis 35 años ese ritual parece que exige una cierta sofisticación y mis camisetas no sirven. Yo creo que se activa alguna alarma en la cabeza de las chicas que rondan esa edad cuando yo me acerco. Pero no una alarmita, noooo… debe sonar a toda hostia. Especialmente en las que hace un tiempo que escuchan la llamada de la selva y quieren traer bebés al mundo porque en el momento que entras en su radio de detección pasas a ser un candidato, y claro, si ven a un tío con una camiseta de Homer pues quedas automáticamente descartado. Eso en la naturaleza se llama selección natural. En mi mundo eso se llama hoy te vas a casa sin follar, otra vez.

Pero es algo que llevo bien. Hace años me di cuenta que en las discotecas no pasaba ningún corte, el listón siempre estaba por encima de mí. Ahora hace tiempo que piso más el mercadona que las discotecas. Lo jodido es que no veo solteras en el mercadona, no sé dónde van a comprar. De dónde vienen los calamares gigantes y dónde compran las solteras son los dos grandes misterios de mi vida. Estoy por hacerme una camiseta sobre el tema.

En fin, sigo. Yo que no soy un tío especialmente gracioso, ni especialmente guapo, ni especialmente nada, he acabado asumiendo que para ligar lo tengo chungo. El otro día una amiga me dijo algo parecido a lo que me dijo mi ex (la cual, por cierto, se me ha olvidado decirlo, el día de mi cumpleaños me regaló una camiseta…. además de hortera debo tener pinta de ser un caso perdido). Me preguntó ¿pero tú cómo vistes cuando sales? Y yo me miré de arriba abajo pensando joder, es que no puedo salir así? Y en un torpe intento de esconder que soy un hortera le dije, pues como ahora pero me cambio de camiseta. Respuesta incorrecta. Si quieres llamar la atención tienes que ponerte una camisa chula y blablabla…

Primero, tengo una aversión irracional a ponerme camisas. Ahora las tolero mejor porque con los años me he tenido que vestir bien para ir al trabajo, y esto de vestir bien en el lenguaje común quiere decir nada de camisetas. Con lo que molan. Y el caso es que me las pongo y veo que me quedan bien pero no me siento yo, me siento disfrazado.

Segundo, esto me lo dicen hace 10 años y quizá hubiera hecho algún esfuerzo pero ahora paso del tema, es que no me apetece llamar la atención. Esto de ligar me supone ahora mismo un sobreesfuerzo mental tan grande y un exceso de voluntad que sobrepasa mis límites de tolerancia al cansancio.

Hace unos años salía cada noche con un grupo de gente que misteriosamente ha sido abducida por diferentes causas como echarse novia, novio o tener un crío. Pero eso da para otro post. Recuerdo una cena que se metieron con mis camisetas. Bueno, recuerdo más de una pero recuerdo una especialmente porque se me acercó un amigo después de que me hubieran dado la brasa con el tema camisetas en la cena, un amigo al que lo viste la mujer, así, literalmente, le compra la ropa que se tiene que poner y el chico va siempre “arregladito”. Pues se acercó y me dijo por lo bajini, Jose, a mí me molan tus camisetas. No sé si cuenta su opinión porque este colega es un heavy reconvertido en padre de familia respetable y está oprimido y en el fondo envidia mi libertad de ponerme camisetas.

Hace poco fue mi cumple y mi madre y mis dos hermanas me regalaron un poco de ropa. Mi hermana pequeño dio en el clavo porque siempre ha sido un poco hippie y creo que respeta mi condición de inadaptado a la moda del momento, de cualquier momento, pero mi madre y mi hermana mayor me han comprado unos pantaloncitos monísimos y una camisa super bonita. No es coña, no hay ironía, lo digo de verdad. Y me quedan bien, qué coño, pero… esa no es mi tendencia natural. Me los voy a poner, por supuesto, me han ahorrado ir a las rebajas. Aunque yo este año quería pasarme para renovar los calzoncillos principalmente porque la colección que tengo de personajes de los Looney Toons está un poco gastada ya y cualquier día se me presenta la ocasión de poder bajarme los pantalones en privado con alguna chica y voy a tener que tirarlos por la ventana sin que se dé cuenta. Si paso el corte con una camiseta no tengo tan claro que la chica soporte unos calzoncillos del correcaminos.

Y así sigo, yo me pongo unos tejanos y una camiseta y tal vez no me sienta el tío más guapo del mundo pero sí el más cómodo. Iba a explicar más cosas pero hace mucha calor.

Para el cabrón que puso el anuncio debajo de nuestra foto: NO TIENE NI PUTA GRACIA

Me gustaría…

5 comentarios

…tener mi vida por escrito para no tener que volver a contarla nunca más. Cada vez resulta más cansino conocer a alguien y volver a repetir las mismas anécdotas, las mismas miserias, hablar de tu familia, de tus amigos, de tu relaciones pasadas, de los polvos que no llegaron a nada, de tus trabajos, el de ahora y el anterior, y el anterior al anterior, y así hasta llegar a tu etapa de facultad, el instituto, el cole, tu infancia, volver a enumerar lo que te gusta, lo que no soportas, hablar de tus sueños, tus miedos, de la música que te ha marcado, las pelis que recuerdas…

Cansa, porque además, en condiciones normales, a un ritmo de relación estándar, sin convivencia, cuando has recitado todo eso ha pasado mucho tiempo y normalmente la relación se encuentra en su etapa final, se rompe al poco, levantas otra vez la banderita verde y con el tiempo, quieras o no quieras, conoces a alguien y vuelta a empezar. Yo he calculado a ojo que, más o menos, tardo alrededor de un año en ventilarme lo más interesante de mi vida. A partir de entonces si hablo de mí soy un coñazo.

Dan ganas, de verdad, en serio lo digo, de ir a la primera cita con un fajo de folios bajo el brazo, sin encuadernar ni nada, con una puta grapa y una portada en Times New Roman tamaño 34, negrita y subrayado que ponga “esto es lo que hay”, lanzarlo encima de la mesa en la primera cerveza y decir “míratelo en casa y si no ves nada raro mañana si eso ya follamos y lo que encarte”. Y no explicar nunca más que en octavo de EGB estuve a punto de ir al Campeonato de Catalunya de fútbol sala después de habar ganado con el equipo del cole la liga local, la territorial, la comarcal pero que no pude ir porque me coincidía con el viaje de fin de curso a Mallorca y claro. Claro. Esta mierda de anécdota la he explicado a todas las parejas que he tenido, a todas, sin excepción, e incluso a algún polvo intranscendente. Y pienso, a quien carajo le importa. Pero es que tarde o temprano (en mi caso, en el primer año) siempre viene a cuento. Es inevitable.

Con lo fácil que sería  llegar a la página 20, o al capítulo 4 “De mis logros deportivos”, y quien quiera que lo lea y quien no que se lo salte. En cualquier caso lo da uno por explicado y no aburre al personal ni se aburre uno mismo volviendo a rememorar la pre-adolescencia porque para eso ya tengo a mis ex compañeros de equipo con los que me lo paso bomba hablando una y otra vez de estas cosas porque, la verdad, lo de Mallorca estuvo de puta madre, y qué risa cuando nos echaron del hotel, y joder, vaya partidazo que hicimos en la final contra aquellos gilipollas y blablablá.

Es muy cansino, ¿que no?

Hace un tiempo todo parecía ir mal. El trabajo, mis planes, mi vida, todo escapaba a mi control y tenía la sensación de no llevar las riendas en nada. Me esforzaba, o creía que me esforzaba, tal vez no lo suficiente, no sé, pero sentía que sí, que era suficiente. Aunque da igual, ese es otro tema, otro post. La cuestión es que toda aquella mierda salpicaba más que un jacuzzi lleno de gremlins y llegó a afectarme hasta tal punto que mi cuerpo somatizó los problemas.

El tiempo pasó y las cosas se enderezaron poco a poco. El trabajo, mis planes, mi vida, volvieron a estar bajo control sin haber hecho yo ningún esfuerzo, o así creía que había sucedido. Se superaron todas las expectativas de cambio… desaparecieron las cicatrices, me dejé nueve kilos en el camino y recuperé la forma física de cuando tenía veinte años casi sin darme cuenta.

Ahora, cuando todo está en calma, me recuerdo hipnotizado viendo la mierda volar a mi alrededor y sin hacer nada.

Ni una cosa ni la otra. Ni me esforcé tanto entonces ni salí de aquello sin hacer nada. Ni era tan difícil cuando estaba en medio del remolino ni era tan fácil como parece ahora. Lo que sí es cierto es que no veía más allá de los problemas.

A veces tengo la tentación de hacer una valoración positiva por aquello de buscar un sentido a lo que has pasado pero al final tengo la sensación de estar sumando churras y restando merinas. Y la verdad, qué más da, si da igual, no pasa nada por haber pasado una etapa jodida y no sacar nada en claro, no pasa nada si no aprendes de los errores porque, además, la próxima vez nunca es igual. Los planes, las personas, las circunstancias, todo, absolutamente todo será diferente, things will never be the same, si esto se ha cantado miles de veces. Y aunque la influencia de lo vivido muy probablemente te hará tomar otras decisiones lo cierto es que la puedes volver a cagar. Y no pasa nada.

Parece que solo la despreocupación sirve de algo. No arregla las cosas, casi nunca arregla nada, pero el tan recurrido que le den por culo, a tomar viento, si no quieres que el árbol te impida ver el bosque mea más lejos del tronco o vete a cagar a la vía, todo eso minimiza los quebraderos de cabeza y, por lo menos, mete uno la pata más tranquilito, sin somatizar ni hostias.

Hoy he mirado las últimas llamadas recibidas en el móvil. Una es del día 6 y la anterior del 2. En nueve días mi móvil ha sonado dos veces. Y ni siquiera ha sonado porque de lunes a domingo lo tengo permanentemente en silencio, en modo vibrador. Y no sé si tiene algo que ver pero también desde hace un tiempo pongo la alarma para despertarme en modo vibrador. Quizá parezca absurdo tener una alarma que no suena pero a mí me funciona.

Con los mensajes ocurre algo parecido. Aunque hay algunos más, si cuento únicamente los que no son la respuesta directa a un mensaje enviado por mí encuentro que llegaron dos el día 8, uno el 5 y otro el 4. Para el siguiente debo remontarme al 24 del mes anterior.

Vale. Miro desde el otro lado…

Dos llamadas realizadas desde el día 2. Para los mensajes utilizo el mismo sistema, es decir, cuento los que he mandado por propia iniciativa y descarto los que son respuesta a uno recibido. Resultado: uno el día 9 y otro el día 2.

Conclusión 1: Si pago más de 10€ este mes es que me están timando.

Conclusión 2: Hay cierto equilibrio entre el esfuerzo que realizo para comunicarme con los demás y el que los demás hacen para comunicarse conmigo. Eso está bien, no? Quiero decir… un desequilibrio de fuerzas en cualquier extremo provocaría soledad o hastío. Así funciona, no?

Conclusión 3: Pues no, no siempre. He tenido que hacer este análisis para darme cuenta que en realidad paso de los demás lo mismo que los demás pasan de mí. Y es curioso, porque siendo sincero, antes de hacer el recuento tenía la sensación que, de hecho, el mundo me tenía más olvidado que yo a él.

¿Quiere decir eso que en este momento necesito recibir más de lo que doy para sentir el equilibrio? Mmmm… buena pregunta… Joder, la de cosas que se me acaban de ocurrir…

Planes

5 comentarios

Noto que se acerca el verano y yo sigo haciendo planes de futuro un paso más allá. Otra idea, otra cosa más a tener en cuenta, otra opción, joder con el puto futuro, no llega nunca. O no se materializa. Tanta lista mental y tanta historia para nada, pienso. A veces.

Y a pesar de todo hay días, como el lunes, en los que ocurren cosas, cosas simples y tontas que me devuelven mi presente, ese que no está tan mal. El presente está bien, casi todo está bien, pienso entonces. A veces.

Le dedico demasiado tiempo a pensar cómo cambiar lo que no me gusta. Demasiadas energías gastadas en aquello que, ahora mismo, no puede cambiar. Ni siquiera depende de mí, ni de mi actitud, ni afecta en nada que construya castillos en el aire o chabolas o nada.

Maldita sea, salgo una noche con la moto, me da el aire y se me pasan las tonterías. Para alguien tan racional como yo, que las revelaciones vengan en formato sensorial es desconcertante.

Retrocedo un paso. Este verano iré con la moto a descubrir una isla. Eso es real.

Y a que me dé el aire.

Cosas mías…

3 comentarios

En algún momento entre los veintipocos y los veintimuchos dejé de dibujar.  De esas cosas que dejas de hacer sin darte cuenta hasta que desparecen por completo de tu vida sin dejar rastro. Sin motivo, simplemente las dejas de hacer y si no se recuperan solo queda la nostalgia puntual del recuerdo esporádico. Sin embargo a veces no es tarde para recuperarlas. O tal vez nunca es tarde, no lo tengo claro. Queda romanticón y trascendental decir que nunca es tarde para nada pero, en fin, si me paro a pensar seguro que se me ocurren cosas que jamás podré recuperar, pero no voy a pararme a pensar, que es domingo y no es plan.

En cualquier caso, lo de dibujar sí lo he recuperado. Recuerdo haber escrito en algún post que de tanto en tanto tengo impulsos creativos. Casi son ataques en los que necesito descargar esa ansiedad creativa de alguna forma. Yo creo que nos pasa a todos aunque no tengo ni idea de lo que hacen los demás cuando les invade la necesidad de crear algo. Un blog, tal vez, yo que sé. Quizá se pueda ignorar aunque a mí no me funciona.

Aún no sé cuál es el propósito de poner aquí los dibujos. Tal vez ver, con el tiempo, alguna evolución. Aunque soy bastante irregular y, por lo general, acabar un dibujo me lleva bastantes días. Eso cuando lo acabo, porque muchos se quedan a medias, me dejan de gustar y los abandono. También  es cierto que ahora, más que dibujar lo que a mí me gustaría estoy practicando, cogiendo destreza, aprendiendo de nuevo. Me obsesionan las texturas, conseguir texturas realistas con unos cuantos lápices. Y cuando no lo consigo me frustro y comienzo otro dibujo.

En fin, veremos en qué queda esto. Los retratos no los pongo porque necesito el permiso expreso de las personas retratadas. Tengo uno que no me gusta mucho de Bruce Springsteen pero aún no me ha contestado.

No seáis muy duros, estoy empezando.

Ojo cuchara
Copa Otro ojo
Mesa

Esto es lo que os decía de las texturas. El dibujo no vale nada pero he aprendido mucho con él, he quedado bastante contento con algunas cosas.

Detalle Mesa

Disculpad la calidad de las imágenes, no tengo escáner, la cámara de fotos no sé dónde coño para y solo tengo el móvil.

Y esto de qué va?

8 comentarios

Borrón y cuenta nueva. De eso va todo esto, no? Quiero decir que esto es lo normal, no? Si se empieza de cero se empieza de cero. Aunque, no sé, quizá sea más apropiado “se continúa desde cero”.

Inciso:
(Mira que el color era feo de cojones, ¿por qué nadie me dijo nada? Bueno sí, alguien sí me lo dijo. Y el diseño… en qué estaría yo pensando. En fin, era otra época y debe ser que miraba las cosas con otros ojos. Lo que hay ahora tampoco es para tirar cohetes pero… en fin, con algo hay que empezar…  o continuar.
Fin Inciso

La última vez que dejé algo aquí era, efectivamente, otra época. Desde entonces han pasado muchas cosas. Muchas. Buenas, malas y otras que aún no sé si fueron buenas o malas pero que ahí están. Todo deja poso. La de posts que hubiera escrito con todo eso, joder, lo que nos hubiéramos reído… pero ya pasó y ahora no toca hablar de lo que ya pasó. O no apetece. Además, si algo tengo claro es que un año, cualquier año, da para muchos posts y este puto 2010 me está dando mucho juego. Casi se podría decir que se ha empeñado en que escriba.

Si tuviera que destacar algo de mi vida actual sin entrar en intimidades eso sería, sin duda alguna, que soy el presidente de mi comunidad. Y este es el puto problema, que si no entro en intimidades solo puedo destacar este tipo de gilipolleces porque todo lo que me pasa ahora mismo tiene ese aire de extrema relevancia vital, como si cada movimiento, cada situación, cada elección, por insignificante que sea, pudiera cambiar mi vida. Y no me parece normal, la verdad.

Vale, de acuerdo, soy de los que lo analizan y evalúan todo. Hasta ahí bien, pero es que en este estado de extrema sensibilidad me acuesto por las noches con la sensación de que han ocurrido cosas importantes en mi vida cuando en realidad ha sido un puto día como otro cualquiera y hago resumen mental en la almohada y me hago un lío yo solo porque no encuentro nada relevante, pero la sensación sigue ahí, hoy ha sido un día importante, coño, han pasado cosas, cosas de esas que perfilan un futuro diferente, no? y yo sin encontrar nada.

Porque no hay nada. Soy presidente de mi comunidad. Punto. No hay más. El resto es volátil, ficticio… las cosas del trabajo, las oportunidades, las decisiones sin consecuencias… todo eso que parece abrir mil puertas diferentes en realidad no es más que humo, el resultado de un estado de ánimo que proyecta a cada golpe de pensamiento un futuro distinto, deseable. No imposible ni inalcanzable, pero no es (o no parece) lo que viene a continuación. Además está el velo de fragilidad que lo cubre todo, cualquier imagen proyectada en cualquiera de las mil puertas tiene pinta de poder desvanecerse en cualquier momento y entonces atomarporculo ese posible futuro. Supongo que no se puede estar un paso por delante de lo que te ocurre.

Entonces… qué?

Entonces… pues veréis, el otro día se atascaron las tuberías del bloque y a los vecinos de los bajos les salía mierda por la bañera. La mierda de todos. Me invitaron amablemente a que observara in situ el hecho en cuestión, y yo, que últimamente veo metáforas en todos sitios, observando aquella bañera pensé, mira que bien, si tuviera un hijo le diría “mira hijo, ¿lo ves? Esto es la vida, ¿lo entiendes? Por eso este señor está en paro”.  El caso es que ahí estaba yo, en casa ajena viendo cómo salía mierda por la bañera de otro y fue del todo inútil que previamente yo hubiera dicho “que no hace falta que lo vea, hombre, si ya le creo, ya”. Pero no, sí que hacía falta porque parece ser que si no enseñas tu mierda a los demás entonces no vale. Y esto me pareció otra gran metáfora (mirahijo_ looveees?).

Y va a ser que de eso va todo esto, no?

O no, qué más da.

Powered by WordPress Web Design by SRS Solutions © 2010 Tras el rastro de Shem Design by SRS Solutions