Una de mis ex me dijo una vez que la ropa no me hacía justicia, que debe ser una especie de piropo para decirme que desnudo gano mucho pero que encierra una traidora afirmación, tío, vistes como el culo, o peor, estás amorfo. En fin, no sé qué prefiero pensar.
La cuestión es que tiene razón. Si pusieran mi ropero en mitad de una pista de atletismo con Carl Lewis pasando por en medio a toda hostia intentando batir un record mundial mientras coge la ropa que puede estoy seguro que al llegar a meta se vestiría mejor que yo. La única revolución personal que he hecho en toda mi vida en mi forma de vestir fue cambiar el chándal por los tejanos, o vaqueros, o como lo llaméis cada uno en vuestra tierra. Y de eso hace muchos muchos años.
De pequeño iba siempre en chándal porque era una especie de Forrest Gump, iba corriendo a todos sitios, cualquier excusa era buena para hacer deporte.
Creo que decidí ponerme unos vaqueros cuando entendí que para aparearse con una desconocida había que hacer una especie de ritual de seducción. El problema es que a mis 35 años ese ritual parece que exige una cierta sofisticación y mis camisetas no sirven. Yo creo que se activa alguna alarma en la cabeza de las chicas que rondan esa edad cuando yo me acerco. Pero no una alarmita, noooo… debe sonar a toda hostia. Especialmente en las que hace un tiempo que escuchan la llamada de la selva y quieren traer bebés al mundo porque en el momento que entras en su radio de detección pasas a ser un candidato, y claro, si ven a un tío con una camiseta de Homer pues quedas automáticamente descartado. Eso en la naturaleza se llama selección natural. En mi mundo eso se llama hoy te vas a casa sin follar, otra vez.
Pero es algo que llevo bien. Hace años me di cuenta que en las discotecas no pasaba ningún corte, el listón siempre estaba por encima de mí. Ahora hace tiempo que piso más el mercadona que las discotecas. Lo jodido es que no veo solteras en el mercadona, no sé dónde van a comprar. De dónde vienen los calamares gigantes y dónde compran las solteras son los dos grandes misterios de mi vida. Estoy por hacerme una camiseta sobre el tema.
En fin, sigo. Yo que no soy un tío especialmente gracioso, ni especialmente guapo, ni especialmente nada, he acabado asumiendo que para ligar lo tengo chungo. El otro día una amiga me dijo algo parecido a lo que me dijo mi ex (la cual, por cierto, se me ha olvidado decirlo, el día de mi cumpleaños me regaló una camiseta…. además de hortera debo tener pinta de ser un caso perdido). Me preguntó ¿pero tú cómo vistes cuando sales? Y yo me miré de arriba abajo pensando joder, es que no puedo salir así? Y en un torpe intento de esconder que soy un hortera le dije, pues como ahora pero me cambio de camiseta. Respuesta incorrecta. Si quieres llamar la atención tienes que ponerte una camisa chula y blablabla…
Primero, tengo una aversión irracional a ponerme camisas. Ahora las tolero mejor porque con los años me he tenido que vestir bien para ir al trabajo, y esto de vestir bien en el lenguaje común quiere decir nada de camisetas. Con lo que molan. Y el caso es que me las pongo y veo que me quedan bien pero no me siento yo, me siento disfrazado.
Segundo, esto me lo dicen hace 10 años y quizá hubiera hecho algún esfuerzo pero ahora paso del tema, es que no me apetece llamar la atención. Esto de ligar me supone ahora mismo un sobreesfuerzo mental tan grande y un exceso de voluntad que sobrepasa mis límites de tolerancia al cansancio.
Hace unos años salía cada noche con un grupo de gente que misteriosamente ha sido abducida por diferentes causas como echarse novia, novio o tener un crío. Pero eso da para otro post. Recuerdo una cena que se metieron con mis camisetas. Bueno, recuerdo más de una pero recuerdo una especialmente porque se me acercó un amigo después de que me hubieran dado la brasa con el tema camisetas en la cena, un amigo al que lo viste la mujer, así, literalmente, le compra la ropa que se tiene que poner y el chico va siempre “arregladito”. Pues se acercó y me dijo por lo bajini, Jose, a mí me molan tus camisetas. No sé si cuenta su opinión porque este colega es un heavy reconvertido en padre de familia respetable y está oprimido y en el fondo envidia mi libertad de ponerme camisetas.
Hace poco fue mi cumple y mi madre y mis dos hermanas me regalaron un poco de ropa. Mi hermana pequeño dio en el clavo porque siempre ha sido un poco hippie y creo que respeta mi condición de inadaptado a la moda del momento, de cualquier momento, pero mi madre y mi hermana mayor me han comprado unos pantaloncitos monísimos y una camisa super bonita. No es coña, no hay ironía, lo digo de verdad. Y me quedan bien, qué coño, pero… esa no es mi tendencia natural. Me los voy a poner, por supuesto, me han ahorrado ir a las rebajas. Aunque yo este año quería pasarme para renovar los calzoncillos principalmente porque la colección que tengo de personajes de los Looney Toons está un poco gastada ya y cualquier día se me presenta la ocasión de poder bajarme los pantalones en privado con alguna chica y voy a tener que tirarlos por la ventana sin que se dé cuenta. Si paso el corte con una camiseta no tengo tan claro que la chica soporte unos calzoncillos del correcaminos.
Y así sigo, yo me pongo unos tejanos y una camiseta y tal vez no me sienta el tío más guapo del mundo pero sí el más cómodo. Iba a explicar más cosas pero hace mucha calor.